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El arte que nos rodea

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La Plaza del Carmen y las edificaciones que la rodean fueron levantadas hacia el siglo XIX. La iglesia que le da nombre al sitio y el antiguo convento de las Madres Ursulinas jerarquizan el espacio por la relevancia constructiva que lucen, diferenciados del resto del repertorio de tipo habitacional fundamentalmente. La plaza obedece a un trazado escalonado que va abriendo la visual general del espacio y responde al único de su tipo en la comarca. El barrio se generó a partir de la congregación de familias de bajos ingresos, fundamentalmente de negros libertos.

En este singular paisaje urbano la reconocida artista Martha Jiménez entre los años 2002-2003, decide concebir a escala natural una serie de esculturas pintorescas y costumbristas, en sincero homenaje a la gente común que también merece ser recogida en la historia, en las leyendas de sus coterráneos y en el recuerdo de cuantos forasteros visiten la ciudad.

ChismosasLas Chismosas: En el centro del conjunto, sentadas en taburetes, tres chismosas toman café y comparten las novedades del día en un momento de receso de sus actividades domésticas en un gesto de solidaridad femenina. El chisme compartido entre las mujeres en la plaza, habla del mestizaje implícito en una obra artística de la autora.

En un comentario sobre el Conjunto, publicado por Enrique Milanés León en el periódico Granma (14 Agosto 2008), el periodista declara que el tema de la conversación entre las chismosas es el “patrimonio cultural de la humanidad.” Esa conversación, añade Milanés León, se asemeja a un poema de nuestro ilustre vecino, Nicolás Guillén, gran exponente del mestizaje cubano.

EnamoradosNovios: la pareja de enamorados responden a una recreación imaginaria de la artista en el ambiente comunitario. De la serie ¨Amantes bajo el tiempo¨.Enamorados

MataoEl Matao o el vendedor de agua: Vivía en la comunidad y representa un negro cualquiera, descendiente de los esclavos libertos que en el siglo XIX se asentaron en las cercanías de la Iglesia del Carmen, en la antigua villa de Puerto Príncipe.

Falleció hace cuatro años y hasta sus últimos días venía a acompañar su estatua. Su curioso nombre responde a un apodo que recibió cuando niño al caerse de un lugar alto y salir ileso.

SubiratSubirat o el lector de periódicos: Aún vive y todos los días posa al lado de su estatua en la misma posición de cuando fungió como modelo de la artista. Refleja una costumbre muy vivible en los parques de nuestro país, sobre todo en las personas de la tercera edad, los jubilados.

Con el Conjunto Escultórico de la Plaza del Carmen, Martha Jiménez ha sabido definir muy bien lo que ella misma llama “lo nuestro”, en términos nacionales y regionales, siempre vinculando el pasado con el presente.